¿Qué pasó? La cronología de una estafa legal
Nos vendieron un sueño. Nos entregaron una trampa.
Más de 50 vecinas y vecinos compramos legalmente terrenos en el barrio María Cristina de Río Ceballos, a través de subastas públicas organizadas por el Poder Judicial de Córdoba.
Lotes con catastro, planos visados, escritura judicial, adjudicación por actas firmadas, y habilitación para construir. Todo parecía legal. Todo fue respaldado por documentación oficial y ordenanzas municipales que los declaraban como «zona residencial».
Confiamos. Pagamos. Inscribimos. Y tomamos posesión.
Pero tras haber cumplido cada paso legal, nos enteramos de la verdad: gran parte de esos terrenos están dentro de una Reserva Hídrica Natural, sujeta a la Ordenanza 2094/14, que impide todo uso o construcción. Exige requisitos imposibles: lotes de 1500 m², estudios ambientales costosos y avales técnicos que ningún vecino común puede afrontar.
Lo que encontramos en nuestros terrenos:
- Viviendas ilegales construidas (algunas con conexión eléctrica), mientras a nosotros se nos prohíbe incluso cercar.
- Caballos sueltos y usurpaciones en terrenos que pagamos legalmente.
- Un basural activo dentro del área declarada como “protegida”.
- Una calle oficial cerrada ilegalmente por el propio Municipio, que nos impide acceder a nuestras propiedades.
Lo que recibimos del Estado:
- Negación absoluta del uso de la propiedad, sin proceso judicial alguno, solo amenazas e intimaciones verbales.
- Más de 50 notas presentadas formalmente por Mesa de Entradas dirigidas al Intendente Ezequiel Emiliano Lemos, a la Secretaría de Obras y Planeamiento Urbano, y a la Secretaría de Ambiente. Ninguna fue respondida.
- Trato hostil por parte de funcionarios que nos acusan de haber comprado propiedades “viciadas”, a pesar de que fue el propio Estado el que las ofreció en subasta pública.
El contexto legal y ambiental:
Los terrenos adjudicados están afectados por la Reserva Natural Los Manantiales, declarada por la Ordenanza 2094/14. Dicha norma limita los usos del suelo, prohíbe el cambio de uso y cualquier tipo de obra que no cumpla con criterios técnicos, ambientales y urbanísticos extremadamente restrictivos.
Pero al momento de la subasta:
- Los terrenos figuraban en zona residencial en Catastro.
- En las publicaciones de la subasta judicial realizadas en el portal oficial del Poder Judicial de Córdoba se hacía referencia a informes técnicos sobre la reserva natural que desaconsejaban el uso de los terrenos. Sin embargo, en ningún momento se explicitó que se trataba de una zona no edificable. Por el contrario, la subasta fue presentada como una «oportunidad» y, cuando los posibles compradores preguntaban si se podía construir, la martillera los intimidaba con tecnicismos legales y amenazas de multas por obstrucción, evitando cualquier aclaración sobre la verdadera situación ambiental de los lotes. Todo quedó registrado públicamente en el portal judicial.
- El Municipio solicitó frenar la subasta argumentando que los terrenos estaban dentro de una reserva natural, pero lo hizo sin contundencia ni continuidad, mientras seguía cobrando fondos del Estado nacional para preservar esa misma reserva, que hoy es un basural sin control. Permitió usurpaciones, cerró calles públicas y abandonó sus deberes de fiscalización. Una gestión opaca, de doble moral, que parece más interesada en sus beneficios que en proteger el bien común.
Mientras tanto, la Municipalidad cobra tasas, los vecinos pagan impuestos, y siguen sin poder usar lo que es legalmente suyo.
El silencio también es una forma de violencia
Somos familias como la tuya. Personas comunes: trabajadores, jubiladas, docentes, jóvenes que soñaban con su primer terreno. Gente que confió en el Estado… y fue traicionada por él.
Hoy nos encontramos en una situación de abandono, viviendo las consecuencias de una estafa institucional disfrazada de legalidad.
Y seguimos esperando respuestas.
Este conflicto no es un caso aislado. Es el síntoma de un Estado que subasta tierras que no se pueden usar, que calla lo que sabe y que luego abandona a quienes confían en él.